Efecto Werther, una responsabilidad para los medios de comunicación

El suicidio es un tabú en nuestra sociedad. Según explican Miguel Clemente y Andrés González en el libro “Suicidio, una alternativa social”, el término suicidio es bastante actual, pues no fue hasta el siglo XXVIII cuando comenzó a utilizarse en España. Sin embargo, antes de esta fecha era conocido como “mala muerte”. 

A lo largo de la historia el suicidio ha sido considerado como algo infame. Según Clemente y González, el suicido era visto como la peor de las muertes, pues incluso un asesinato se consideraba, para la víctima, más honorable. Pero, ¿continúa viéndose el suicidio como la “mala muerte”? ¿Por qué se convirtió en un tabú? ¿Es visto así en todas las culturas del mundo? 

El profesor de Historia de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, José María Perceval, ha investigado el tabú en sus diferentes ámbitos a lo largo de su carrera. Entre estos tabúes destaca el suicidio, del que dice que “no ha sido exactamente un tabú en ninguna sociedad, lo ha sido el asesinato de una persona (y esto podía incluir atentar contra la propia persona o no). La cultura oriental y africana, en especial las religiones politeístas, nunca ha visto, a lo largo de la historia, al suicidio como un tabú ni como algo malo. Es la cultura romana, cuando el estado asume la violencia legítima, cuando se comienza a regular la pena de muerte y se prohíbe el suicidio. De esta cultura pasó a las religiones monoteístas como el cristianismo y el islamismo, y finalmente a cubrir la mayoría de la sociedad occidental actual”. 

El suicidio no ha sido generalmente tratado como un tabú, según Perceval, pero al trascender a la cultura occidental, y a causa de la globalización, podría decirse que ha llegado a estar mal visto en todo el mundo. En China han llegado a regular el acto de quitarse la vida. Si te tiras a las vías del tren, por ejemplo, la familia tendrá que pagar por los problemas ocasionados. Perceval también explica por qué se convirtió el suicidio en un tabú, él dice que “existen dos vías que han convertido al suicidio en un tabú”. Diferencia la vía religiosa y la legislativa. La vía religiosa “cree que la moral termina incluyendo el propio cuerpo en el respeto hacia el mundo”. La vía de la legislación asume la violencia legítima”. Finalmente, una corriente más social cree que el suicidio no es una victoria o un gran momento fulgurante de desaparición del ser, sino la peor derrota del ser humano, pues es una rendición. 

Con estas palabras puede entenderse por qué acabó convirtiéndose en algo que no gusta en la sociedad. Fueron una serie de hechos de diferentes ámbitos los que, hicieron que el suicidio se viese como algo malo. Además, el hecho de que sea visto como una derrota da a entender por qué se le dio el nombre de “mala muerte”, pues se consideraba que cualquier otra muerte que no supusiera una rendición era más digna que un suicidio. 

A un paso entre la vida y la muerte

A un paso entre la vida y la muerte

Efecto Werther

Sergio A. Pérez Barrero publicó en 2005 en la revista digital Futuros un artículo en el que se explica el efecto Werther, un fenómeno que consiste en la idea de que una persona se suicida al saber de alguien que también se ha suicidado. Este efecto, que ha sido estudiado en diversas ocasiones, es llamado por la ciencia “efecto imitativo de la conducta suicida”. 

El nombre de efecto Werther proviene de la novela Las penas del joven Werther, publicada en 1774 por Johann Wolfgang von Goethe. Este libro, muy popular en la época, explicaba la historia de un chico que después de sufrir por amor, acaba quitándose la vida. Según explica el propio Pérez Barrero, después de la publicación del libro se generaron tantos suicidios que la novela terminó por prohibirse en Dinamarca, Italia y Alemania. 

Barrero cuenta que el nombre de efecto Werther fue dado por David Phillips, que demostró que el número de suicidas en Estados Unidos aumentaba considerablemente durante el mes siguiente en que el New York Times publicara en portada alguna noticia referente a un suicidio. 

Analizando este efecto, puede creerse que no se habla poco del suicidio solamente por ser un tabú en la sociedad, sino que sobre todo en los medios de comunicación se debería moderar a causa del efecto Werther. 

La directora del centro de psicología Nona de Rubí, Montserrat Fraguas Castany, dice que “existe la idea de que cuanto más sale «se ha suicidado este, se ha suicidado este otro…» en los medios, más recursos se le da a la persona que está pensando en ello. Esta persona lo está teniendo en mente repetidas veces, y cuando ve que el otro lo ha hecho y le ha salido bien, piensa «¿por qué no? así me saco del medio». Ve que otro se ha conseguido matar, y como la vida de este hombre no tiene ningún aliciente, piensa «yo también lo voy a hacer». Le da el pistoletazo de salida”. 

Desde la psicología el efecto Werther es un hecho completamente aceptado, y esto aún se ve más claro repasando las palabras que el famoso doctor William Farr dijo en 1843, “no hay una mejor evidencia que el efecto imitativo de la conducta suicida”. 

Este efecto podría apoyarse en un gran número de ejemplos. Sin embargo, existe uno que afecta a la sociedad, especialmente, hoy día. En vistas del gran aumento de la tasa de suicidios en España en los últimos dos años, sobre todo por temas hipotecarios y de desahucios, los medios de comunicación dan cada vez más noticias sobre suicidios, pues se ha convertido hoy día en un tema de interés social. La gente cada vez habla más de los desahucios y esto comporta a hacerlo también de los suicidios que estos suponen. No obstante, ¿son solo los desahucios los que comportan estos suicidios, o se trata de un caso de efecto Werther? 

Portada del libro "Penas del joven Werther"

Portada del libro “Penas del joven Werther”

Cómo tratar noticias de suicidios 

Planteando la hipótesis confirmada de que los medios de comunicación ayudan al efecto imitativo de conducta suicida, hablamos con el periodista Juan Pablo Beas sobre la regulación de los medios para que esto no se produzca, a lo que declara que “es evidente que el contexto actual provoca que se deba hablar de suicidios sí o sí. ¿Que esto puede llevar a más suicidios? puede ser, pues está demostrado que así ocurre. Sin embargo, pienso que el problema más importante es la manera de tratar a estas noticias. No se le debe dar un toque amarillista o sensacionalista”.

En este punto, las psicólogas Montserrat Fraguas e Irene Sánchez coinciden con el periodista. Según Fraguas, “la prensa seria sabe cómo tratar estas noticias para poder prevenir cosas así. Sin embargo, pienso en la prensa amarillista y veo que ese sí es un grave, un gravísimo problema para la sociedad. Y no sólo en los suicidios, también en los malos tratos, y para que no haya tanto ladrón suelto. Lo que hace falta es más responsabilidad personal”.

Por otra parte, Irene Sánchez declara que “hay prensa que vive del sensacionalismo y el amarillismo. Este efecto es dado, sobre todo, por este tipo de prensa, que no modera para nada sus noticias y da hasta declaraciones de la familia del fallecido”.

Los tres profesionales anteriores coinciden en que el mayor problema no está en noticiar sobre suicidios o no hacerlo, pues como explica Beas, en un contexto como el actual debe hacerse sí o sí, sino que el problema está en la manera de tratar este tipo de noticias. Creen que dar un toque sensacionalista y/o amarillista a estas publicaciones puede incrementar mucho más el llamado efecto Werther, de manera que debería moderarse la forma en la que se publican. 

Sin embargo, el profesor de Teoría y Práctica de los Géneros Periodísticos de la Universidad Autónoma de Barcelona, José Vicente Rabadán, pone en tela de juicio la diferencia entre una noticia que pueda determinarse como amarillista y una noticia formal. “Que pongan imágenes en cadenas como Telecinco sobre el suicidio de una persona ¿es morbo o crítica social? Es difícil de establecer esta diferencia, pues es una línea muy delgada la que separa ambos términos”. 

De cualquier modo, para establecer esta misma diferencia, al menos en el caso de las noticias sobre suicidios, la Organización Mundial de la Salud publicó, en el año 2000, un documento llamado Prevención del suicidio, un instrumento para profesionales de los medios de comunicación. En este documento se explica el efecto que puede provocar sobre el público una noticia sobre un suicidio, es decir, el efecto Werther, además de dar una serie de consejos sobre qué hacer y qué no hacer al redactar una noticia de este tipo. 

Los consejos sobre qué hacer son: trabajar estrechamente con autoridades de la salud en la presentación de los hechos; referirse al suicidio como un hecho logrado, no uno exitoso; presentar solo datos relevantes en las páginas interiores; resaltar las alternativas al suicidio; proporcionar información sobre líneas de ayuda y recursos comunitarios; y publicitar indicadores de riesgo y señales de advertencia. 

Por otro lado, los consejos que da la OMS sobre qué no hacer son: no publicar fotografías o noticias suicidas; no informar detalles específicos del método usado; no dar razones simplistas; no glorificar ni sensacionalizar el suicidio; no usar estereotipos religiosos o culturales; y no aportar culpas. 

En el documento se presentan diversas pautas para el periodista que debe noticiar un caso de suicidio. De esta forma, el comunicador no tiene por qué preocuparse de poder producir el llamado efecto Werther al contar con una serie de premisas a las que seguir. No obstante no son muchos los que saben de la existencia de este documento, es posible que la mala gestión comunicativa haya hecho que el texto haya quedado marginado. 

Tal y como dice el propio Beas, “hoy día hay un gran número de noticias que llegan por un gran número de fuentes distintas. Se puede controlar un periódico más o menos grande, ¿pero quién controla un blog?”. A raíz de esta misma pregunta, puede preguntase que si gente relacionada con el tema no conocía los consejos, ¿cómo van a conocerlos los creadores de los propios blogs o páginas web? 

La muerte de Kurt Cobain es uno de los mejores ejemplos del efecto imitativo de conducta suicida

La muerte de Kurt Cobain es uno de los mejores ejemplos del efecto imitativo de conducta suicida

Save the planet, kill yourself

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 Texto original para La Mirada Joven

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