Big Fish: La obra maestra de Tim Burton

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Fanart del film Big Fish

Tim Burton es uno de los directores de cine que cuenta con más fans enamorados de su estilo. Mientras otros cuentan con un método mucho más variable dependiendo del film que lleven a cabo, quien va a ver una película de Burton sabe que va a encontrarse con peculiaridades extremas y un exuberante excentricismo al que hay que amoldarse. Y, por esta misma razón, es el propio director uno de los personajes de Hollywood que cuenta con más detractores.

O lo amas o lo odias. No hay término medio en una polarización que quiere decir, en realidad, o entiendes su cine o no lo entiendes. Eso sí, quien tiene el alma tan singular como la del director, no es capaz de escuchar un solo diálogo de una de sus películas sin que se le encoja el corazón tras la realidad transmitida detrás de cada escena.

En mi caso, debo decir que soy un enamorado del Timothy Walter Burton. Sí, soy una de aquellas personas que saben a la perfección la canción de Pesadilla antes de Navidad y que se han planteado comer empanadillas de carne humana como bien propone el californiano en Sweeney Tood. No me importaría perder la cabeza si aquello significara mudarme a una pequeña villa llamada Sleepy Hollow y me volvería loco buscando una entrada de oro en el chocolate distribuido por Willy Wonka.

Pero, aunque ya había visto películas del director y productor antes, había dejado una en el estante que no visualicé hasta el año 2009. Esta película es Big Fish, una proyección estrenada en 2003 que no fue precisamente la más taquillera del director y que, sin embargo, a mi me pareció la mayor obra maestra que había visto nunca en el séptimo arte.

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“La locura de una persona es la realidad de otra” Tim Burton

Una película con una gran carga emocional

Big Fish es, en su origen, una recopilación de cuentos que Daniel Wallace publicó en su primera novela como escritor. Estos pequeños relatos parecían no tener conexión entre sí más que la aparición de Edward Bloom (interpretado por Albert Finney y Ewan McGregor en la película), pero tras la mano maestra el guionista John August, estos quedaron recopilados en un guión, simplemente, sublime.

“Tras la muerte del padre de Tim Burton, este pasó a ser el director”

La película en principio iba a tener como director a Steven Spielberg, director de grandes obras como Inteligencia Artificial (sí, he antepuesto esta a todas sus otras magníficas obras, pero ya hablaremos otro día de ello). Pero tras la muerte del padre del propio Tim Burton, este pasó a ser el director, ya que la carga emocional iba a dar muchísimo más de sí a la trama, ya que la historia en sí nos relata la vida entre real y ficticia de un padre que, en su lecho de muerte, piensa que debe ser honesto con su hijo ya que durante toda su vida no le había explicado más que cuentos sobre él.

La película se toma desde distintas perspectivas en cuanto a sentimiento empático se refiere desde que inicia. Por un lado está el punto de vista de Will Bloom (Billy Cudrup), que piensa que durante toda su vida su padre no ha sido más que un fantasma que se dedicaba a contar historietas para presumir sobre su propia vida haciéndola parecer increíble y fantástica, pero que nunca le había contado una sola verdad sobre él. Por otro lado, podemos situarnos en la piel del protagonista, de Edward Bloom, quien tiene una imaginación que nos recuerda a la del propio director y quien relata su vida añadiéndole características fantásticas ya que era como siempre se había ganado el amor de su hijo, pero este deja de creerlas tras cumplir cierta edad.

“Grandes dosis de amor, esperanza y diversión”

Con grandes dosis de amor, esperanza, diversión y una sonrisa que permanece en la boca de aquellos que saben apreciar el arte del director durante toda la película, sobre todo cuando entra en acción Helena Bonham Carter (que, como en todas las proyecciones de su marido, hace un papelón), Big Fish es, para muchos, la gran obra de Tim Burton.

Aunque debemos tener una gran imaginación y ganas de disfrutar como un niño para verla, Big Fish nos enseña a apreciar lo que tenemos mientras lo tenemos, y sobre todo a confiar en los demás que, por más que todo vaya mal, quedamos algunos que continuamos confiando en el ser humano. Podríamos decir que, tal y como Will Bloom piensa de su padre al final de la película, Burton también se ha convertido en sus historias, y por más que pase el tiempo, siempre permanecerá en ellas.

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