Entrevita a Albert Monteys

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Albert Monteys, exdirector y dibujante de ‘El Jueves‘ y actualmente trabajador de ‘Orgullo y Satisfacción‘, nos abrió sus puertas para hablarnos de su trayectoria como uno de los artistas más relevantes de España en la actualidad. Formando parte durante años de un equipo que ha sido envuelto en más de una polémica (la última les llevó a dimitir de la famosa revista “que sale los miércoles”) tampoco se ha cortado en un diálogo que ha dado para mucho. Sin más preámbulo, os dejamos con la entrevista realizada junto al periodistaOscar Loro.

Albert Monteys

¿Cuál fue el motivo que te llevó a estudiar Bellas Artes?

Básicamente, cuando estudiaba, en mi casa no se planteaba otra cosa que estudiar una carrera universitaria. Cualquier otra cosa era un fracaso y, al final, la única carrera que a me apetecía era Bellas Artes, ya que desde los siete años quería dibujar tebeos. Pese a todo, fue un error. Había escuelas que eran más eficaces, enfocadas a técnica, y Bellas Artes es una carrera que creo que no tiene mucho sentido, porque es sobre algo que no es ni exacto ni creativo. Claro, estuve cinco años masticando teoría y, básicamente, aprendiendo a vender motos.

¿Te sentiste presionado para estudiar una carrera?

Sí, para mis padres que sus hijos estudiaran era muy importante. Cualquier otra cosa era ir a menos.

Te diste a conocer gracias al tebeo ‘Mondo Lirondo’, ¿qué fue lo que te impulsó a adentrarte en el mundo de la comedia ilustrada?

No es una cosa que haya elegido conscientemente. De pequeño siempre me ha gustado ‘Mortadelo’; casi todo en lo que orbitaba eran cosas de humor. Nunca me he planteado hacer otra cosa que no fuesen cómics de risa. No es una elección concreta, es una manera de ver el mundo.

Lo hiciste con compañeros de la facultad, ¿pero fuiste el impulsor?

Éramos cuatro con una manera de ver las cosas muy parecida. Hacíamos los guiones a cuatro manos, dibujábamos a cuatro manos, etc. Yo quizás he sido el que ha tenido más visibilidad, pero Álex Fito también es un dibujante muy reconocido, aunque  los otros dos no se dedican al dibujo exclusivamente. Pero, en todo caso, todos estábamos a la misma altura.

Cuáles han sido tus referentes?

Mi primer referente es Jan, el autor de ‘Superlópez’, sobre todo en sus primeros libros cuando tendría diez u once años. Aunque eran cómics de humor se notaba que había un autor detrás y enviaba mensajes sobre la democracia, la personalidad, el consumismo, etc. veías que te servían algo más. Más adelante, pasé al cómic underground, Robert Crumb para mí es “superimportante”.

También tuve una etapa (y de hecho sigo picoteando) de leer superhéroes: las historias de Alan Moore y toda esta época de los 90, aunque esto no se refleje tanto en mi obra. Después, todo el indie de los 90: Daniel Claus, Peter Bach y todo lo que ha venido más tarde. También leo manga, pues otra influencia muy grande en mi obra es ‘Dr. Slump’ de Akira Toriyama; es un tebeo que me vuelve loco. Imagino que me dejo muchos, pero voy picoteando de lo que puedo. Hay gente que es muy exclusiva, pero yo leo un poco de todo.

calaveralunarSi tuvieras que elegir una de las historietas que has realizado a lo largo de tu vida, ¿cuál sería?

Elegiría ‘Calavera Lunar’. Es un tebeo que hice en el 96 y ganó el premio al autor relevación en el Salón del Cómic de Barcelona. Era un cómic de marcianos que mezcla ciencia ficción y un humor muy loco. Lo hice muy rápido, además, porque hasta entonces solo había hecho cómics con la peña, y fue para probarme a mí solo. Es lo primero que hice de autor y un tebeo del que todavía estoy contento.

¿Cómo entraste a ‘El Jueves’?

Yo fui a ellos. En el momento en que decido que tengo que vivir de esto, la opción más clara es ‘El Jueves’. Además, como lo que hago son tebeos de risa pienso “igual tengo un hueco”. Yo no entré directamente en ‘El Jueves’ sino a otra revista que hacían llamada ‘Puta Mili’, creada para la gente que estaba haciendo la mili en la que, curiosamente, ninguno de los dibujantes la había hecho. Al final lo que hacíamos era preguntar a gente y era todo un desastre. Pero bueno, al cabo de un par de años pasé a ‘El Jueves’.

¿Qué procedimiento se seguía en ‘El Jueves’ a la hora de crear cada publicación?

‘El Jueves’ tenía dos partes muy diferenciadas. Por un lado tenía la parte de personajes, donde varios autores cada semana ya sabían que tenían que entregar una página de sus personajes, y ahí cada uno manejaba las entregas como quería, normalmente con mucha antelación.

Y después había otra parte, poco menos de la otra mitad, que era actualidad. Esa parte había que hacerla a gran velocidad. Normalmente hacíamos la reunión el miércoles para decidir los temas, portada, etc. De una semana para otra se veía qué temas se tocarían, se llamaba a la gente (que entregaba en dos días) y el lunes se maquetaba y se mandaba a imprenta para que el miércoles estuviera en el quiosco.

¿No os ha pillado nunca el toro?

Sí, por ejemplo la historia de la portada famosa. Cuando el rey anuncia que abdica, lo hace un domingo o sábado, cuando el número ya estaba cerrado porque lo habíamos encargado el miércoles. Así que hicimos una reunión especial el lunes donde todavía teníamos margen para cambiar las primeras páginas (quizás cinco o seis). También lo hacíamos cuando había elecciones… había momentos en los que había que hacerlo.

¿Y qué procedimiento seguís en ‘Orgullo y Satisfacción?

‘Orgullo’ lo estamos definiendo, todavía, mediante avanzamos. Empezamos con una revista monográfica sobre la coronación, y para el número dos quisimos hacer un tema genérico. Nos hemos dado cuenta de que la actualidad es muy importante, por lo que hemos decidido que cerraremos los números los últimos días.

¿No existe un estilo definido?

Vamos aprendiendo poco a poco, vemos los errores e intentamos arreglarlos. Supongo que en algún momento daremos con alguna fórmula.

Volvamos a ‘El Jueves’… ¿Qué motivo te impulsó a aceptar la dirección?

Básicamente me lo pidieron. Hacía años que era miembro del consejo de redacción, pero el director lo dejó, después fue Manel Fontdevila, después JL y me lo propusieron a mí. Tras dudarlo bastante, acepté.

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¿Por qué dejaste la dirección?

Porque a mí lo que me gusta es dibujar. Comenzaron las responsabilidades, opinar sobre lo que hacen los compañeros… y al final acabé siendo el jefe de mis amigos, y eso es complicado. Al final preferí ganar menos dinero porque aquello no me estaba molando nada. Me sentía responsable de toda la revista, no sólo de mis páginas, y tenía menos tiempo para hacer mis cosas. No me gustaba y lo dejé.

¿Cuál ha sido el momento más duro en tu carrera profesional?

El día que decidimos si aceptábamos o no las condiciones que nos quería poner la editorial para ‘El Jueves’. Yo y otros 17 dibujantes nos fuimos.

¿Y el mejor?

Pues quizás cuando hacíamos ‘Mondo Lirondo’ con “La Peña”. Teníamos responsabilidad cero, vivíamos con nuestros padres, no pisábamos la facultad y pasábamos el día dibujando tebeos.

Albert Monteys